Mi vida es ahora totalmente diferente

Soy Hermien, y crecí en un pequeño pueblo en Friesland. Allí asistía a la iglesia Reformada con nuestra familia e iba a una escuela cristiana de educación primaria. Me gustaba ir a la iglesia y estaba siempre fascinada por el evangelio. Cantar era mi placer y mi vida, y con frecuencia cantaba en la iglesia. Cuando cantaba una canción cristiana, algo pasaba dentro de mí. Si analizo ahora esa etapa de mi vida, veo que desde ese entonces Dios ya estaba trabajando en mí. Cuando cumplí los 16 años mis padres se divorciaron. Esto cambió mi vida por completo y me volví muy insegura. Empecé una búsqueda de amor y de mi identidad. Un conocido mío practicaba el Reiki, y recibí un par de sesiones. Aparentemente ayudaba, pero al final mi inseguridad volvía a manifestarse. Un par de años después fui a Zwolle para estudiar canto en el conservatorio. Mi tío y tía vivían también en Zwolle y los visitaba con frecuencia. Sabía que eran cristianos, y ahora que los veía con frecuencia, verdaderamente empezaba a notarlo. Podía ver que ellos tenían algo que yo no tenía. Esto me hizo pensar. En ese tiempo trabajaba yo en un teatro y dos de mis colegas también eran cristianos. Hablamos un par de veces al respecto y luego ellos me dijeron que habían orado por mí para que yo conociera a Dios y viviera por Él. También tuve muchas conversaciones con mis tíos acerca del Evangelio y de la posibilidad de tener una verdadera relación personal con Dios.

"Yo quería tener esa misma felicidad"

Eso me tenía tan cautivada que les pregunté si podía ir con ellos alguna vez a la iglesia. Las personas en la iglesia eran muy amistosas y felices. Yo quería tener esa misma felicidad. En una ocasión que estuve sola en mi habitación oré a Dios. Le pedí que perdonara mis pecados y que viviera en mi corazón. Algo muy especial sucedió dentro de mí. Pude sentir una enorme felicidad y el amor de Dios. Supe de inmediato que esta era la verdad. Mi vida es ahora totalmente diferente. Descubrí cuáles eran mis pecados y me aparté totalmente de ellos. Dios me ha mostrado que este es mi lugar y que soy Su hija. Quiero compartir el evangelio con otros y decirles que ellos también pueden tener una relación personal con Dios, y tener la seguridad de que irán al Cielo el día de su muerte. Dios es un Padre para sus hijos y nunca les fallará. Quiero vivir cerca de Él.